Con un fósforo puedes encender una estufa o
provocar el incendio de un bosque. Con
un lazo puedes sujetar a alguien e impedir que caiga de un árbol, o puedes
derribar una estatua. Con un cuchillo
puedes partir una manzana o una papa, o puedes cortar a un animal o a una
persona. No es, pues, el instrumento lo que define el fin y la función, sino
aquél que lo maneja. Lo mismo sucede con la lengua. Podemos hacer mucho bien con ella, o podemos
hacer mucho mal, según como decidamos utilizarla.
“Porque
todos ofendemos muchas veces. Si alguno
no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el
cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno
en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su
cuerpo. Mirad también las naves; aunque
tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy
pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño,
pero se jacta de grandes cosas. He aquí
¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!”
Sant.3:1-5

Este
asunto es mucho más complejo y delicado de lo que podría imaginarse.
Una
persona inocente, como un niño, no puede pecar con ella, pues no hace más que
hablar verdad desde la pureza de su corazón.
Una persona astuta puede utilizarla para endulzar el oído de su próxima
víctima, para adular, engañar, confundir o dividir. Una persona mala la usa como un asesino
despiadado utiliza su espada, para herir, despedazar y matar (denigrar,
condenar, injuriar).
“Hay
hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios
es medicina.” Prvbs. 12:18
Saber
usar la lengua para bien es un verdadero arte y una gran virtud. No se trata simplemente de hablar verdad ni
de buscar paz, felicidad o justicia, pero esto sí es una magnífica forma de
comenzar, … y debemos aspirar a aprender a manejar y dominar el arte del
¿cómo?, el ¿cuándo?, y ¿a quién?
Es
total y absolutamente necesario estar en paz con nosotros mismos para poder
meditar respecto al efecto de nuestro hablar.
Es indispensable crecer en sabiduría y adelantarnos siempre a las
consecuencias que tendrán nuestras palabras.
Debemos
buscar:
-
Comunicar: transmitir nuestras
ideas, sentimientos, deseos, inquietudes, …
-
Dialogar: comunicar y esperar recibir respuesta de la(s)
persona(s) con las que hablamos;
escucharla(s), no sólo oírla(s), para poder sostener una conversación y
no un monólogo, y comprender.
-
Averiguar: Inquirir, preguntar, recaudar información, reunir datos
para conocer la verdad y poder sacar conclusiones veraces y justas acerca de
cosas que nos conciernen o nos interesan, …
- Resolver: presentar soluciones, alternativas, opciones. Aconsejar, recomendar. Jamás debemos pensar en voz alta y manifestar nuestras penas, temores, quejas, a menos de que conscientemente hayamos decidido que queremos o necesitamos comunicarlos, y hayamos encontrado a la persona indicada y el momento oportuno para ello. Pero sí debemos aportar para resolver cualquier conflicto si creemos saber, o sabemos, cuál es el camino.
- Resolver: presentar soluciones, alternativas, opciones. Aconsejar, recomendar. Jamás debemos pensar en voz alta y manifestar nuestras penas, temores, quejas, a menos de que conscientemente hayamos decidido que queremos o necesitamos comunicarlos, y hayamos encontrado a la persona indicada y el momento oportuno para ello. Pero sí debemos aportar para resolver cualquier conflicto si creemos saber, o sabemos, cuál es el camino.
-
Ayudar: Debemos hablar en una actitud positiva, nunca de juicio,
sino de prevención, de protección, de consejo, de enseñanza, de fe, de
consolación, …
-
Animar y confirmar: Alentar
todo aquello que reconocemos como positivo y bueno (el esfuerzo, la belleza, la
excelencia, la perseverancia, la paciencia, la diligencia, le fidelidad, la
actitud, la humildad, …)
Hablar es para algunos un pasatiempo; para otros una forma de acaparar la atención sobre ellos mismos; para otros la forma más eficaz de evadir a los demás y tapar sus oídos. Nada de esto es virtuoso ni amoroso. Ninguna de estas actitudes conducen a la paz ni a la justicia ni a la felicidad, sino a un estancamiento egoísta y a desorden, heridas y destrucción.
Debemos ver
el lenguaje como un canal de comunicación, y debemos aprender a manejarlo
adecuadamente, para todo lo que mencionamos anteriormente, que compone la base
de la vida en sociedad, y para:
-
Unir
-
Consolar
-
Perdonar: afirmar el amor a
través de la verdad
-
Pedir: ser humildes y agradecidos,
y pedir desde un pequeño favor hasta un gran perdón
-
Comprometernos (conllevando cumplir)
-
Agradar
-
Compartir
- Confirmar: afirmar a través
de las palabras la veracidad acerca de nuestros sentimientos y obras. Con el regalo: “Te aprecio.” Con el favor:
“Te estimo”. Con el préstamo
devuelto: “Te agradezco.” Con el beso:
“Te amo.” Con la sonrisa: “Me
hacés feliz.”
- Alegrar: Con tacto y amor podemos hacer comentarios y bromas para animar en momentos de tensión, aburrimiento y/o estancamiento.
- Alegrar: Con tacto y amor podemos hacer comentarios y bromas para animar en momentos de tensión, aburrimiento y/o estancamiento.
Todo lo anteriormente descrito son componentes
indispensables para la felicidad.
La
comunicación correcta conduce a comprensión, claridad, verdad, orden, justicia,
unidad, estabilidad, amor, y por ende, a paz y felicidad.
Una mala
comunicación o la falta de ella puede llevarnos a desorden, confusión,
división, dolor, hasta caos y destrucción.
“Envuelve toda crítica en dos capas
de elogios.” Mary Kay Ash
“La
blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor.”
Prvbs. 15:1
Una comunicación adecuada nos permite
entender, prever, prevenir, cumplir, amar con más facilidad, complacer, agilizar,
hacer justicia.
“La lengua apacible es árbol de
vida.”
Prvbs.15:4
¿Qué cosas contribuyen
a lograr manejar nuestra lengua adecuadamente?
1.
Tener seguridad personal y ser honestos con nosotros mismos.
2.
Meditar a solas; analizar situaciones internas y externas, e
intentar comprender nuestros propios sentimientos y pensamientos,
circunstancias o a otras personas (en su ausencia).
3.
Comprometernos con el amor; no hablar a menos de que estemos
seguros de que será para bien. Pensar
antes de hablar (y hacer un compromiso con la verdad), no importando si
hablamos de pensamientos, sentimientos o hechos, es indispensable apegarnos a
la verdad para no cometer injusticia, errores o provocar heridas innecesarias (la verdad puede ser
dolorosa e hiriente, más adelante veremos cómo manejar este asunto).
4.
Si no nos consta la verdad debemos indagar, averiguar, constatar,
y hasta entonces debemos abstenernos de emitir juicios y sacar conclusiones de
suposiciones.
5.
Estar libres de resentimiento, duda, sentimientos desatendidos o
ignorados; ciclos inconclusos; heridas;
tener el control de nuestra vida interior para no hablar por impulso,
provocación, exasperación, emoción, miedo, presión o similares.
“En las
muchas palabras no falta pecado, mas el que refrena sus labios es prudente.”
Prvbs. 10:18-19
Parecería como que el silencio es la
solución perfecta para evitar cometer errores con nuestra lengua, pero no es
así. El silencio muchas veces puede ser
mucho más dañino y destructivo que una idea mal planteada o un sentimiento mal
transmitido o una palabra fuera de tiempo o de lugar, si somos honestos y
amorosos.
El silencio
es positivo:
1. Cuando la verdad no apremia.
2. Cuando a través de
él evitamos herir, confundir o alborotar.
3. Cuando es
temporal: concediéndonos tiempo para
analizar, aclarar, definir y encontrar la mejor forma de manifestar lo que
debemos comunicar o descubrir si hay algo que comunicar.
4. Cuando no tenemos
el conocimiento necesario para ayudar u opinar.
5. Cuando tenemos
resentimiento, malas intenciones, impureza o cosas no resueltas dentro de
nosotros (que pueden lastimar a otros).
6. Cuando nuestro corazón no participa del tema, no comprende o no aprueba. (Si estamos entre personas muy insistentes, manipuladoras o imponentes podemos decir exactamente eso y callar: "No participo en esto. No quiero decir nada al respecto.")
6. Cuando nuestro corazón no participa del tema, no comprende o no aprueba. (Si estamos entre personas muy insistentes, manipuladoras o imponentes podemos decir exactamente eso y callar: "No participo en esto. No quiero decir nada al respecto.")
El predicador Charles Swindoll comenta en su
libro “Killing Giants, pulling thorns”: "En momentos de dolor, “su presencia”, y
no sus palabras, será
apreciada grandemente. El grueso manto de
dolor ha caído sobre su amigo, cubriéndolo de inexplicable dolor negro. La abundancia de palabras e intentos de
instruir sólo le revelarán al que sufre un espíritu insensible. Los Joe Baylys perdieron a tres de sus hijos en
el curso de algunos años. En su libro
“La vista desde un coche fúnebre” él comparte sus sentimientos honestos después
de la muerte de uno de sus hijos:
“Estaba sentado, despedazado por el dolor. Alguien vino y me habló acerca del obrar de
Dios, del por qué de lo sucedido, de la esperanza más allá de la tumba. Hablaba incesantemente. Dijo cosas que yo sabía eran ciertas. No me conmovió, mas que al irse. Finalmente lo hizo. Otro vino y se sentó a mi lado. No hablaba.
No me hizo muchas preguntas. Se
sentó a mi lado por más de una hora, me escuchaba cuando yo decía algo, hacía
un comentario corto, oró y se fue. Me
conmovió. Me consoló. Me dolió verlo retirarse.”
En
momentos de mucho dolor, como en el caso de accidentes, hospitalizaciones,
pérdida de seres queridos, enfermedades graves, divorcios, infidelidad,
problemas familiares o económicos graves, los hechos y no las palabras son lo
más indicado: ponernos a las órdenes de
las personas afectadas, llevar cosas que
puedan hacer falta, ser sensibles y compartir el sentir, apoyando en lo que sea
posible.
El silencio
es destructivo:
1. Cuando
detiene la verdad.
2. Cuando
retarda la solución de un problema.
3. Cuando
provoca incertidumbre, confusión, desesperanza, desconsuelo.
4. Cuando está
motivado por rebeldía, odio, venganza, maldad o cualquier sentimiento impuro.
5. Cuando es egoísta e indiferente.
5. Cuando es egoísta e indiferente.
El psicólogo
Daniel Sugarman comenta (en su artículo “Terapia para matrimonios enfermos”*):
“No he conocido un matrimonio desavenido en que la comunicación no fuera uno de
los problemas … Hay una terapia de
diálogo en la que cada cónyuge expresa por escrito sentimientos relativos a
algún tema de importancia, … luego se intercambian estas comunicaciones
escritas y la pareja las analiza buscando llegar a un entendimiento mutuo.” De esto podemos aprender que el lenguaje
escrito puede contribuir a evitar malos entendidos, irritaciones, pleitos,
discusiones acaloradas, ya que al escribir podemos meditar, revisar y expresar
con mayor cuidado y exactitud nuestros pensamientos y sentimientos. El silencio
en estos casos provoca incertidumbre, desconfianza, malos entendidos,
resultando en incomprensión y división.
Para cumplir con la justicia es
indispensable comprender el significado completo de la palabra “verdad”.
No existe verdad sin amor. No existe amor sin verdad.
Una persona llena de envidia, odio,
inseguridad, inconformidad o miedo es un pésimo candidato para testificar
acerca de la verdad. Su situación la
convierte en “cíclope”. Sus ojos están
afectados por la oscuridad de sus sentimientos no resueltos.
Una persona en paz consigo misma y
en paz con los que la rodean tiene mayor capacidad de percibir la verdad como
un cuadro completo.
La persona afectada negativamente va
a tender a condenar toda circunstancia o persona que salga en forma mínima de
lo “perfecto”: una manchita en la ropa; un estornudo fuerte; un movimiento
descuidado; … estas pequeñas
“evidencias” de imperfección predispondrán su mente para ejercer un juicio
negativo en cuanto a cualquier otro asunto, mientras que la persona en paz
tenderá a ser comprensiva y misericordiosa, y a considerar cualquier juicio en
un contexto completo y nunca aislado de la realidad total. Por ejemplo: si una
mesera botara una bandeja, la persona afectada negativamente inme-diatamente
emitirá un pensamiento o una exclamación como: “¡Qué muchacha tan torpe
(descuidada, irresponsable, inútil, etc.)!”; la persona en paz consigo misma
pensará: “¡Pobre muchacha, tal vez está cansada; ojalá no le cobren lo que
botó, …!” La persona afectada
negativamente emitirá un juicio severo y sin misericordia acerca de lo que haya
podido ver, mientras que la que está en paz será muy cuidadosa al testificar
exactamente lo que vio, teniendo cuidado de no dañar a una persona que posiblemente
no lo merezca. La persona que está en paz posiblemente haya notado una arruga
en la alfombra, causa del tropiezo y el
accidente, cosa que la persona afectada no habrá visto.
Debemos deshacernos del concepto de
que hablar verdad es “decir lo que vi”.
El chisme, la injuria, la calumnia, el desacreditar, son cosas muy comunes
en nuestro tiempo. De hecho son las que
han motivado este artículo. Una persona amargada y resentida puede usar “lo que
vio” para hacerle daño a alguien a quien envidia o de quien tiene celos.
La verdad va mucho más allá de “lo
que vi” o “lo que oí”. ¿Qué quiero
lograr “hablando de lo que vi u oí”? ¿Proteger? ¿hacer justicia? ¿unir? ¿honrar?
Para hablar verdad debemos partir de
la verdad acerca de nuestros motivos y llegar a la verdad de lo que esperamos
lograr al hablar. Desde allí podemos
caminar y permanecer fieles a nuestro compromiso con el amor, y siempre
continuar aprendiendo acerca de las personas con las cuales nos relacionamos y
todo aquello que contribuya a cumplir con la justicia.
De allí que es bueno callar todo
aquello que nos distraiga y aleje de alcanzar la plenitud y la felicidad que
concede el amor perfecto.
Una vez revisados y aprobados
nuestros motivos para hablar, debemos aprender el ¿cómo?, el ¿cuándo? y el ¿a
quién? Estos detalles están muy lejos de
ser superficiales y pueden hacer la diferencia entre bueno y malo, positivo y
negativo, edificante y destructivo. Son
especialmente decisivos en las relaciones personales.
¿Cómo?
1. Con seguridad.
(Con el respaldo de la verdad, la integridad y la buena conciencia).
2. Con el
corazón: sin insensibilidad; habiendo sopesado la situación y habiendo
concluido que todo será para el bien común (esto ayudará a amortiguar el efecto
de la verdad sobre la otra persona en caso de cosas serias y dolorosas).
3. Sin rodeos: ir al grano para evitar confusión,
aburrimiento y perder el enfoque en el punto importante a tratar.
4. Con
tacto: con cuidado de no herir susceptibilidades. Preparando el terreno en caso de noticias
dolorosas o cosas delicadas a tratar (como la muerte de un ser querido, una
hospitalización delicada, desconfianza, heridas sentimentales, etc.). Al querer
averiguar la verdad acerca de algo o alguien debemos tener cuidado de no emitir
un juicio hiriente. Al dar un consejo
debemos ser afectuosos y no severos; amorosos y no críticos.
5. Con
responsabilidad: con seriedad, si el asunto la amerita; con libertad, si el
ambiente es de confianza y alegría; con entusiasmo, si es lo que hace falta, …
respetando las circunstancias y a las personas involucradas (funerales,
hospitalizaciones, problemas, celebraciones, citas personales, etc.)
¿Cuándo?
1. En el
momento oportuno. Buscando el lugar y el ambiente ideal para tratar cada
asunto; evitando posponerlo ilimitadamente o hacerlo a la carrera sin tener los
cuidados debidos.
2. En cuanto se
tenga la palabra adecuada: habiéndonos tomado el tiempo para aclararlo todo en
nuestra propia mente y tener la seguridad de que sabemos lo que queremos
comunicar o indagar.
3. Nunca en un
momento de cólera, desesperación, tristeza, confusión, miedo u euforia. Al estar en paz con nosotros mismos, con la
mente clara.
¿A quién?
1.
A quien compete: directamente a la(s) persona pertinente(s);
evitando chisme, involucramiento de personas ajenas, etc.
2.
A quien te ama. Las personas que nos aman siempre están dispuestas
y deseosas de escucharnos.
3. A quien interese. Hay personas que no se interesan por lo que
tenemos que decir. Debemos evitar hablar cosas valiosas con quienes no muestran
interés en ello.
4.
A quien escuche. El que escucha debe ser honrado y estimado.
5.
A quien lo valore.
6. A quien necesita oírlo.
Nunca debemos reservarnos palabras de alivio, ánimo, consuelo, dirección, etc. ante
personas en necesidad de recibirlas. (Aunque las personas necesitadas se muestren, a veces, reacias el amor tiene la capacidad de transmitir el mensaje, sin temor ni cobros posteriores, debido a la indisposición a la recepción.)
7. Debemos cuidarnos de no hablar con una persona equivocada. Así como es importante lo que decimos y cuándo lo decimos, también es muy importante a quién lo decimos. El hablar con la persona equivocada puede provocar grandes problemas y heridas profundas que pueden tardar mucho tiempo en resolverse y sanar, tanto para el que habla como para aquél que escucha. Para saber si estamos hablando con la persona indicada debemos desarrollar el hábito de la observación y la evaluación. Debemos notar las reacciones y las respuestas de las personas a nuestro hablar. Cuando las personas son indiferentes, prejuiciosas, negativas, olvidadizas, debemos buscar alternativas. Podemos recurrir al lenguaje escrito para dar oportunidad (en caso de cosas no serias) o a la jerarquía, buscando apoyo en la autoridad superior, con el único fin de ser escuchados y hacer llegar nuestro mensaje al lugar indicado (correcto).
7. Debemos cuidarnos de no hablar con una persona equivocada. Así como es importante lo que decimos y cuándo lo decimos, también es muy importante a quién lo decimos. El hablar con la persona equivocada puede provocar grandes problemas y heridas profundas que pueden tardar mucho tiempo en resolverse y sanar, tanto para el que habla como para aquél que escucha. Para saber si estamos hablando con la persona indicada debemos desarrollar el hábito de la observación y la evaluación. Debemos notar las reacciones y las respuestas de las personas a nuestro hablar. Cuando las personas son indiferentes, prejuiciosas, negativas, olvidadizas, debemos buscar alternativas. Podemos recurrir al lenguaje escrito para dar oportunidad (en caso de cosas no serias) o a la jerarquía, buscando apoyo en la autoridad superior, con el único fin de ser escuchados y hacer llegar nuestro mensaje al lugar indicado (correcto).
En casos de injusticia, rebeldía,
deshonestidad o infidelidad, especialmente si se está en autoridad, es
totalmente necesario:
1. Hacer manifiesta
la verdad.
2. Establecer
la realidad de la situación.
3. Utilizar la
fuerza necesaria en las palabras para que prevalezca la justicia y se haga
valer la autoridad.
4. Evitar
totalmente usar palabras innecesarias para expresar frustración, dolor, ira, … En estos casos lo más recomendable es derramar
el corazón delante de Dios, quien entiende nuestro dolor, decepción, etc. y
puede librarnos del resentimiento, odio, venganza, y quiere consolarnos,
descargarnos, fortalecernos, guiarnos y sanarnos.
Debemos
cuidarnos de desbordar frente al agresor y desnudarnos ante él, haciéndole
saber todo lo que pensamos y sentimos.
Ante
situaciones de dolor e injusticia ambas cosas pueden fácilmente generar un río de
ira. Dejarlo fluir no contribuirá a la
paz ni a la justicia, sino agravará el malestar y la situación.
Especialmente
en estas situaciones son muy necesarios el dominio propio, la inteligencia, la
sabiduría y la madurez. Es muy
importante estar libres de soberbia y egoísmo en estas circunstancias para
buscar la justicia y dar por concluido y terminado el asunto tan pronto como
posible, para poder pasar a la etapa de sanidad y restauración.
El perdón y la verdad son indispensables, así como el amor, sin ellos la solución es inexistente.
El perdón y la verdad son indispensables, así como el amor, sin ellos la solución es inexistente.
Cuando hemos
sido heridos intencionalmente (como en el caso de adulterio consistente) se
abre una herida muy profunda que debe sanar con tiempo y amor. El hecho de que la agresión sea intencional y
voluntaria nos pone en un papel muy delicado de víctimas. El dolor debido al engaño, al desprecio, al
egoísmo del agresor, demanda nuestro odio racional y consciente para poder
proceder a la sanidad. El odio va
dirigido únicamente al hecho, a la falta, a la transgresión misma, concediéndonos
la capacidad completa para resistir, aguantar el dolor, y permanecer sanos
hasta concluir plenamente el proceso de sanidad (cerrar la herida). Esto puede llevar de meses a un par de
años. El amor y las circunstancias
alrededor de nuestra vida harán que el tiempo para sanar sea más largo o corto,
así como el proceso más o menos doloroso, más difícil o sencillo. Para que la herida sane debe haber
perdón. El perdón se dirige a la persona
agresora; el odio a la agresión. El rompimiento de la relación es totalmente
necesario, al menos hasta que la herida haya cicatrizado.
De cualquier
forma es indispensable sanar esta herida, pues será nuestra identidad la que se
verá afectada de no hacerlo. Una herida
no sanada resultará en:
a. Incapacidad para
interactuar, desenvolverse y desempeñar cualquier oficio con eficacia;
constante tristeza, debilidad; hasta enfermedad y muerte.
b. Dureza de
corazón, amargura, trastornos en la personalidad: agresividad, irritabilidad, dureza,
violencia, insensibilidad. Problemas de
salud. Problemas en las relaciones de
cualquier tipo.
No debemos
tener miedo de sentir odio. La
ignorancia, los tabús, los temores, las costumbres, son muchas veces
impedimentos para salir adelante. Se
convierten en cadenas que nos lastiman y torturan, lejos de ser seguridad y protección,
que es lo que necesitamos. Sólo debemos
ser honestos con nosotros mismos, y saber que aunque debamos enfrentar a la
sociedad, es nuestra vida la que está en juego.
Ellos no van a sanar la herida que ellos mismos permitieron que se
produjera. No hay castigo para aquél que
nos hirió, pero sí hay esperanza para nuestro futuro si hacemos lo que debemos.
El odio del cual hablamos no es una
actitud ofensiva, es un escudo que protegerá nuestra parte sensible y delicada,
y nos guiará a acciones justas, fuertes, inteligentes y definidas en
situaciones de adversidad.
En general,
como una regla absoluta para el uso de nuestra lengua debemos evitar:
1. El chisme
2. La burla
3. La jactancia
4. El juicio
5. El
menosprecio
6. El desprecio
7. La ligereza
8. La
insensibilidad
9. La injuria y
la calumnia
10. La mentira y
el engaño
El uso de la
lengua está directamente ligado a nuestro conocimiento, nuestro concepto de
nosotros mismos, nuestros sentimientos hacia los demás seres humanos y nuestra
comprensión acerca del funcionamiento de la vida. A través de escucharnos a nosotros mismos
podemos tomar conciencia de quiénes somos y cómo estamos (en cuanto a nosotros
mismos y a nuestra relación con los demás). Podemos evaluarnos y proponernos
trabajar hacia la consecución de la perfección de nuestro “yo”, así como hacia
el logro de relaciones sanas, positivas, gratificantes y sólidas, contribuyendo
todo esto a una vida estable, fructífera y dichosamente feliz.
No debemos
ignorar ni subestimar el valor de la comunicación. Debemos comprometernos a comprenderlo,
valorarlo, respetarlo y utilizarlo con responsabilidad y amor.
“Los labios
del justo saben hablar lo que agrada; mas la boca de los impíos habla
perversidades.” Prvbs. 10:32
“Oíd, porque
hablaré cosas excelentes, y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca
hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Justas son todas las razones de mi boca; no
hay en ellas cosa perversa ni torcida.
Todas ellas son rectas al que entiende, y razonables a los que han
hallado sabiduría. Recibid mi enseñanza
y no plata; y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras
preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.” Prvbs. 8:6-11
"Las buenas palabras tienen gran valor y nos cuestan poco."
"Las buenas palabras tienen gran valor y nos cuestan poco."
"Las palabras amable pueden ser cortas, y fáciles de decir,
pero su eco es verdaderamente infinito."
pero su eco es verdaderamente infinito."
*Reader´s Digest
Recomendación de Películas:
1. Sentido y Sensibilidad (E. Thompson): Notar el efecto del silencio (en las dos hermanas mayores de los Dashwood); y la rectitud, el amor y la sabiduría en el silencio y el hablar del coronel Brandon.
2. En Busca del Perdón (Louis Gossett): ver el resultado de negar el dolor.
3. Dios no está muerto 1: Notar el efecto que tiene el hablar de cada personaje importante: maestra, abogado defensor, procurador , estudiante, reportera.
4. Amish Grace (Kimberly Williams & Matt Letscher): Ver: dolor y consolación.
5. Amazing Grace (Ioan Gruffudd): hacer énfasis en la verdad que se dice.
6. San Andreas (Dwayne Johnson): Dr. Hayes y Ray, piloto de rescate: protección. Enfocarse en tono de voz, tener el control, intelignecia, capacidad, fidelidad. Igualmente en: Apolo 13, con Tom Hanks.
7. La Princesita (Shirley Temple): La película completa muestra las muchas cosas malas y las muchas cosas buenas que pueden suceder, dependiendo del uso de la lengua.
8. Sherlock Homes, Los oscuros Comienzos: (Ian Richardson): Balance entre sentimientos y conocimiento.
9. Contagious (L. Wagner): Notar cómo maneja la situación la doctora, representda por L. Wagner.
Canciones:
"The most beautiful girl" (Charlie Rich)
"Back for good" (Gary Barlow)
"It´s hard for me to say I´m sorry" (Chicago)
"All I needed to say" (M.W. Smith)
"No me puedes dejar así" Luis Miguel
"All I need" J. Wagner
"We fell in love" E. Humperdinck
"Somewhere down the road" B.Manilow
Lectura:
"¿Cómo manejar y reducir el estrés?"
Panfleto para descargar en forma gratuita, en idioma inglés:
https://www.mentalhealth.org.uk/publications/how-manage-and-reduce-stress
Recomendación de Películas:
1. Sentido y Sensibilidad (E. Thompson): Notar el efecto del silencio (en las dos hermanas mayores de los Dashwood); y la rectitud, el amor y la sabiduría en el silencio y el hablar del coronel Brandon.
2. En Busca del Perdón (Louis Gossett): ver el resultado de negar el dolor.
3. Dios no está muerto 1: Notar el efecto que tiene el hablar de cada personaje importante: maestra, abogado defensor, procurador , estudiante, reportera.
4. Amish Grace (Kimberly Williams & Matt Letscher): Ver: dolor y consolación.
5. Amazing Grace (Ioan Gruffudd): hacer énfasis en la verdad que se dice.
6. San Andreas (Dwayne Johnson): Dr. Hayes y Ray, piloto de rescate: protección. Enfocarse en tono de voz, tener el control, intelignecia, capacidad, fidelidad. Igualmente en: Apolo 13, con Tom Hanks.
7. La Princesita (Shirley Temple): La película completa muestra las muchas cosas malas y las muchas cosas buenas que pueden suceder, dependiendo del uso de la lengua.
8. Sherlock Homes, Los oscuros Comienzos: (Ian Richardson): Balance entre sentimientos y conocimiento.
9. Contagious (L. Wagner): Notar cómo maneja la situación la doctora, representda por L. Wagner.
Canciones:
"The most beautiful girl" (Charlie Rich)
"Back for good" (Gary Barlow)
"It´s hard for me to say I´m sorry" (Chicago)
"All I needed to say" (M.W. Smith)
"No me puedes dejar así" Luis Miguel
"All I need" J. Wagner
"We fell in love" E. Humperdinck
"Somewhere down the road" B.Manilow
Lectura:
"¿Cómo manejar y reducir el estrés?"
Panfleto para descargar en forma gratuita, en idioma inglés:
https://www.mentalhealth.org.uk/publications/how-manage-and-reduce-stress
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